Thursday, 5 October 2017

Cartas a mi. NUEVE: Ten siempre una mente abierta, ingenua, curiosa e inquieta.

Recuerda que siempre tú y solamente tú marcas y marcarás tu techo. Cuando busques, quieras otro país, aventuras, desafíos, abrázalos. Serán tus límites temporales mas pronto los derribarás con tesón, templanza y paciencia. Y cuando lo hagas marcaras un techo más alto aun. Pues sabrás no tienes en realidad techo alguno. O más bien, solamente tendrás y tienes el techo que tú te pongas.

Así que expande la mente, viaja, experimenta, equivócate, escribe, delira, inventa, vuela físicamente y con la imaginación, siempre se curioso, inquieto, pregunta y repregunta. Siempre, siempre con respeto e ingenuidad. Haz de cuenta que sabes nada, o poco, y abre mente y corazón a aprender del otro, como un niño, de cada situación, como nuevo, como un papel en blanco. Y aunque ya hayas pasado por ese lugar, persona o situación, prueba hacerlo con ojos nuevos y brazos abiertos. Si vuelven o si vuelves es que aun tienen algo para ti, algo que enseñarte.

Así que arriésgate y hazlo por más de lo que puedas perder. Recuerda que la vida es un juego y al menos en este tipo de experiencia, de existencia, nadie sale vivo. Cuando te llegue la hora de ascender hazlo con la serenidad plena que no te ha quedado roca por dar vuelta. Al fin y al cabo, es un experimento y tú eres el director, escritor, productor, actor, loco y genio, científico, filósofo, maestro y estudiante.

Seguramente vendrán otros a intentar aplacar ese proceder, a matar, a herir esa ingenuidad. Ten presente que son parte de tu existencia, o mejor, de la experiencia. Tómalos como elementos que la vida te arroja justamente para experimentar ¡Y hazlo! Que ellos no interrumpan tu evolución constante. Úsalos y descártalos. Siempre agradeciéndoles por aquello que te han venido a enseñar, aun pese a su mala manera. Pero déjalos ir. Pues por sobre todo ellos querrán ponerte techo, pisar tu cabeza, atarte con una cadena al tobillo para que te sientas libre cuando ellos sostienen a dos manos el otro extremo. Sonríe, hazte el tonto, continúa ingenuo, limpio, aprende lo que tengas que aprender de ellos y continua to camino, vuela, fluye. Pues como el agua que se estanca, si te quedas con ellos te corrompes, te pudres. Pero también como con el agua, no podrán por más que lo intenten, atarte, encerrarte, pues siempre encontrarás la forma de seguir siendo.

Transcurre, fluye, abre mente, corazón, espíritu ¡vuela! Se limpio, ingenuo, puro como siempre lo has sido. Salta de un lado a otro. Se inquieto. Se de los que se enamoran. Y si no hay color a tu alrededor, pues serás tú el que lo pinte como se te antoje. Luego continua el vuelo… Pues a eso has venido, a volar sin límites, sin techo, sin horizonte, sin cadenas. Eres y siempre has sido infinito, ilimitado, todopoderoso. Eres una minúscula parte del universo y presentas todas sus características. Abrázalas y continúa soñando pues soñando, viajando, volando te expandes y así, expandes el universo contigo ¡Fluye! ¡Vuela! ¡Se!

Roma, jueves 18 de agosto de 2016.

Manchester, jueves 05 de octubre de 2017.


Thursday, 28 September 2017

Cartas a mi. OCHO: Lo que te rodea es parte de ti


Intuir, saber que mi entorno es el reflejo de quien soy, que el exterior no es más ni menos que espejo de mi interior… siempre lo he sabido. Es ahora tiempo de aceptarlo, entenderlo, hacer esa verdad mía, tuya.

Rodeado de cosas inanimadas, de objetos, de otro tipo o especie de ser vivo, pues los elijo, los elijes a cada momento. Sí, elijo, elijes si permanecen o no. O si permanecemos con ellos, o no. Si están en ésta, mi actual existencia, tu actual experiencia, es porque de una forma u otra los hemos elegido, los hemos buscado, o nos han venido y los hemos aceptado. Pues si algo me incomodara, o no llenara mi alma y espíritu, simplemente los dejaría ir.

Así es que recuerda que aquello y aquellos que te rodean, vivos o no a los sentidos, tienen un lugar allí pues tú los escoges y aceptas. Ámalos, abrázalos, pues amándolos, abrazándolos te amas y abrazas a ti mismo.

Y si en algún momento descubres, sientes que algo o alguien tienen poco que ver contigo o simplemente es nocivo, cualquiera sea la razón, suelta amarras. Si puedes alejarte o alejarlo inmediatamente, hazlo. Si no puedes hacerlo en un instante, comienza poco a poco, paso a paso, el primero siendo la aceptación plena, personal, intima, profunda que eso no pertenece a tu entorno, a tu exterior, pues tiene nada que ver contigo. El universo hará el resto.

Sin precipitarte. Sé te sentirás ahogado, a veces agotado por alguna situación, algún entorno, alguna persona. Confía en quien te escribe, ten por seguro que si aun está contigo es porque debes aprender alguna lección. EN cuanto lo hagas, la situación se disolverá, esa persona tomará distancia, o más que seguro, tus pasos te llevarán en otra dirección.

Mientras tanto, paciencia. Acepta lo que es y lo que no es. Y lejos hablo de renunciar a tus sueños. Aceptar significa solamente eso, no juzgar tu presente. Mas aceptar y renunciar son dos actitudes distintas. Nunca renuncies a aquello que te mueve el alma. Simplemente ten la templanza de saber que a veces se tarda un poco en llegar. Sigue empujando, caminando, andando. Te aseguro el camino se abrirá de un momento a otro, cuando menos lo esperes, cuando menos busques el cambio. Mientras tanto, disfruta. Si te sientes impaciente, acepta incluso tu inquietud, tu malestar. Y de la nada, todo ese esfuerzo, de repente, florecerá en infinitos frutos.


Manchester, miércoles 10 de agosto de 2016.

Manchester, jueves 28 de septiembre de 2017.

Thursday, 21 September 2017

Cartas a mi. SIETE: Lo esencial es invisible a los ojos. ¡Lee El Principito! Hazlo to Biblia


Muy temprano te encontrarás con él. Tendrás diez ó 12 años, quizá. Desde ese tiempo te identificarás, sabrás que habla de ti, y de tu manera de ver, de oler, de tragar, de vivir la vida. Ojos ingenuos, preguntas tan simples como profundas, respuestas esquivas, el encuentro con el otro sin condiciones, sin definiciones, sin rangos, números u honores. El ser simplemente siendo.

Por cierto, de tanto en tanto parecerá que sus palabras olvidas. LA vida misma, esa inimaginable sucesión de hechos y acontecimientos esperados y no tanto te llevarán por caminos y a personas que lastimaran tus alas, intentarán quitar brillo a tu luz, aire a tus pulmones, horizonte a los sueños. No te pierdas. Busca la brújula. Simplemente relee sus páginas, visítalo, llévalo contigo. Y es que, tan simple, tan bello, te guiará en momentos claros y obscuros, con palabras tan sencillas como ciertas.

Camina uno y mil caminos sin temer. Escala una y mil montañas. Vuela alto y más alto. Y si te toca de bajada, hasta allí abre los ojos y el corazón. Hay un lugar… en algún momento lo buscarás. Cuanto más lo busques menos aparecerá. Es tan evidente. Está tan cerca. Está allí, en ti, en el otro, en el todo. Cuando hagas tuyo el secreto a voces te comprenderás a ti tanto como comprendes como comprenderás al prójimo. Pues él simplemente reflejará lo que tu esencia es. Nada más. Nada menos.

“Lo esencial es invisible a los ojos.” Tú ya lo sabías, lo hemos sabido siempre. Y, sin embargo, en El Principito, Antoine ha logrado darle título, nombre a como tu sientes, eres… te ha definido en una frase. Recuérdalo. Lo accidental es eso, accidente. Quien eres, quien es el otro es algo diferente. No te dejes atrapar por lo externo. Ve más allá, o más acá, con esa capacidad innata y eterna que tienes.

Un tarde de sol caminando por la playa, una mañana de lluvia contemplando las gotas arrojarse sin intención contra la ventana para reventarse de un solo golpe y dejar de ser, la sonrisa de un niño, el pelo gris de Mamá, los ojos muchos de las audiencias por el mundo, los anhelos no escritos, no hablados de tantos que conocerás aquí, allá y más allá. Pequeños y grandes, altos y bajos, pocos y muchos… todos, absolutamente todos y todo estamos de alguna manera inexplicable conectados. Tú lo sabes. Yo lo sé. Lo sabemos. Es tan obvio como está escondido debajo de la superficie, de lo aparente. Confía en tus sentidos, pero por sobre todo, confía en esa especie de intuición, esa voz, esa vibración que te acompaña.

Observa a través. Deja que la esencia del otro, de las cosas, del absoluto se abra ante ti y maravíllate sin juzgar. Si tú estás dispuesto, si mantienes los ojos abiertos, ávidos de magia y aventura, se te entregarán constantemente, te alimentarán, te soplarán brisas buenas debajo de las alas.


Playa del Carmen, domingo 10 de julio de 2016.
Manchester, jueves 21 de septiembre de 2017.

Tuesday, 19 September 2017

Cartas a mi. SEIS: Ámate, ten paciencia contigo.


Tus pies te llevarán a donde tu corazón diga. Y cuando estén cansados, tu corazón te hará volar. El horizonte estará allí esperándote. Camina, vuela, sueña. Es cierto, de tanto en tanto hasta las alas pueden cansarse y la visión, confundirse. Tendrás momentos de incertidumbre, quizá. El horizonte se verá borroso, o no se verá, tal vez. Es en esos momentos en que debes ser tu mejor amigo. Ámate, lo digo en serio. Tente paciencia. Sigue caminando, volando, o estate quietecito. Solamente el tiempo te ayudará a develar hacia donde. En uno u otro caso, mantener la calma, estarte allí contigo mismo aun en movimiento, acompañarte si exigirte, sin juzgarte será clave.

Si no te tienes paciencia, si te apuras, pues lo borroso seguirá, y te sentirás aun más perdido, mareado, atosigado. Pues no solamente no vislumbrarás horizonte a seguir, sino que también perderás noción de donde has venido o porque te dirigías hacia donde lo hacías. Con esto no digo que mires atrás. Tu vista siempre adelante. Mas sí te insisto, ten presente, recuerda siempre de donde has venido, de donde estás viniendo, donde empezaste. No descuentes el camino recorrido aunque lo debas desandar. Pues es el camino recorrido, llano y perfecto o con altos y bajos el que te ha hecho quien eres, quien serás, quien soy. Con todo lo bueno y todo lo malo que tienes, tenemos.

Así que la próxima vez que estés o te sientas sin rumbo (que son dos cosas bien distintas), perdido, déjate perder en la inmensidad del universo y el tiempo, aunque físicamente estés allí y ahora. Nada más maravilloso que comenzar una hoja en blanco sin saber que o a quien escribirás. Así que si te amas, si te tienes paciencia en esos momentos, evitarás confundirte y hacerte daño inoportuno, innecesario, y esa misma luz, tu luz, aclarará hacia donde.

No te atiborres. Más bien, continúa siendo aunque no hagas. Pues el hacer no te define; es aquello quien eres aquí y ahora que lo hace. Cuando soledad y silencio sean tus compañeros (lo serán, te lo aseguro) no les temas; por el contrario, abrázalos, déjalos abrazarte, y se uno con ellos, en comunión absoluta. Además de ti, son dos grandes y fieles amigos que sabrán aconsejarte bien si los escuchas. Vacíate de ti mismo, de experiencias, de lo pasado, y comienza de nuevo. Sí, una y otra vez. A fin de cuentas, eso es la vida también. Una sucesión infinita de aventuras y desventuras.

Ahora, se tú. Disfruta de las cosas simples, que son las más bellas, mímate, quiérete, acompáñate, ámate, tente paciencia siempre. Comparte, reparte, fluye en cada momento, en cada lugar, en cada situación aunque parezca que no hagas. La cuestión no es hacer. Es, ha sido, será simplemente ser. Cada día un poco más. Que a pesar que ese poco más de ayer parezca haber sido ínfimo, sin importancia, es el que te ha traído hasta hoy.

 
Playa del Carmen, martes 05 de julio de 2016.
Manchester, martes 19 de septiembre de 2017.

Thursday, 6 July 2017

Cartas a mi. CINCO: Aventúrate

Desde temprano, desde siempre, tendrás hambre por lo desconocido, la aventura, caminos no caminados antes. Anímate a todos. Solamente respeta a quien aparezca, de la misma forma que lo haces contigo. No hay límites. Vuela, no te ates a nada ni a nadie.
Si en algún momento te sientes o piensas falto de energía o sueños es que te estás quedando sin aventura, sin aquello que te es nuevo, que te nutre. Para ti será, de hecho es, como el oxígeno, indispensable. Así que si te encuentras estancado, comienza al menos a planear hacia donde volar, y sin esperar mucho… alza el vuelo. Ya seguramente has agotado aquello que tenías que aprender allí, o de ellos, o aquello que tenías que dar. Vuela pues, si te estancas, como el agua, te pudres. Pasa tan a menudo y el que se pudre continúa la vida en piloto automático, sin riesgos, pero si sonrisa. Lo has visto y lo verás en otros.

¿Riesgo calculado? Siempre demasiado práctico para nosotros. Más bien, evita el portazo de ser posible. El impulso descontrolado. O el descontrol absoluto. Sin embargo, entre quedarte allí quieto, inerte en vida y saltar a lo desconocido, sin dudad, pega el salto. Es simple, muy simple. Cuando te estanques sabes que debes caminar de nuevo. Tú, solamente tú lo sabrás, y solamente tú necesitas saberlo ¿Comunicarlo a otro? Pues si así sientes, posiblemente para comunicarlo también al universo pa’ que te ayude, empuje, sople brisa bajo tus alas. Pero te aseguro: no es necesario. Cuentas conmigo, cuentas contigo, ayer, hoy y mañana. No necesitas más. Y contigo, pues lo indispensable. Viaja liviano tanto de carga cuanto de preconceptos. Evita las comparaciones. Aquí, allá y más allá hay cosas, lugares y personas mágicas. Permítete llegarte a ellos con los brazos, los ojos, la mente, el espíritu y el corazón abiertos. Solamente así comprobarás lo que te escribo, que la magia existe.

Luego que tu cuerpo, alma, espíritu sientan, sepan que volarás, ya está. Será inevitable. Será cuestión de horas, minutos, días, meses, pero comenzarás a caminar un camino nuevo, volarás hacia otro horizonte; brilla, ilumina a otros, déjate iluminar, sonríe, ríe a carcajadas, confúndete con el desconocido, se ese desconocido para otros. Puede que de tanto en tanto dudes, ¿pero si estoy bien aquí? ¿Qué me pasa? ¿Tengo todo y me falta algo? Correcto, te estas avisando sin saberlo que debes continuar el camino, seguir aprehendiendo y aprendiendo. Continuar llevando contigo la palabra de aliento, la ilusión, los sueños.

Pronto emprenderás nuevos caminos. Pronto emprenderé nuevos caminos. Nacimos para eso. Somos, tú y yo, caminantes constantes del universo, exploradores, voladores con alas siempre listas para alcanzar siempre horizontes más altos, mas vastos, flotando, volando, simplemente siendo.

¡A Volar! Lo necesito, lo necesitas, lo necesitamos. ¿Qué esperas? La vida sigue. Sigue con ella. Recuerda, como el agua, si te quedas, te estancas, y si te estancas, te echas a perder. Es tu obligación con la vida, contigo mismo, con el todo expandirte, mostrarte en todo tu potencial, derramar tu luz toda en aquella luz mayor de la que tú y yo venimos. Camina aunque no exista el camino. Vuela aunque el horizonte esté poco claro. Al caminar el camino aparecerá frente a ti. Al volar cada vez más alto el horizonte se hará más amplio. Abraza la aventura de vivir que, después de todo, la vida es aquella aventura que vinimos a experimentar en esta existencia. Y, como todo experimento, de los errores aprenderás. Sin juzgarte, sin juzgarnos. Solamente aventurándote. Simplemente siendo.

Playa del Carmen, sábado 02 de julio de 2016.
Manchester, jueves 06 de julio de 2017.

Friday, 30 June 2017

Cartas a mi. CUATRO: Abraza la diferencia en tus amigos

Siempre lo has hecho. Nunca has podido ver color, religión, cultura o acentos en otros. Es como si fueras ciego a los accidentes que traen consigo. Y, sin embargo, tienes una capacidad innata de ver a través de la gente. A la manera de El Principito, has sabido siempre utilizar los ojos del corazón para ver al otro.
Es cierto, encontrarás algo de resistencia, te confundirás cuando estés frente al intolerante. ¿Qué ves? ¿Qué sientes? Sí, esa será una prueba en tus años medianos. Discutirás contigo mismo. Sentirás que estás fallando. Pero, permítete aprender de ti mismo. Se paciente, y aun más contigo. Si el intolerante te produce rechazo, pregúntate porqué. O ves algo en él que refleja tu ser, o simplemente no entiendes como alguien es así. Creo, animo a escribir, que es esto último.
Pues si es así, recuerda que no está en ti entenderlo todo, mas aceptarlo cuando no puedas cambiarlo y, en lo posible, hacerlo a un lado. Sin caer en una de ambos extremos, es decir sin ser tolerante con el intolerante, o ser como él, intolerante recíprocamente, mas bien te sugiero que cuando el intolerante se presente, acepta esa presencia y déjala fluir, hazla a un lado, deja que siga su camino. El tuyo, pues bien lo sabes, conducirá por la tierra de la aventura, la magia la luz. Y si en algún momento y en algún lugar el tuyo y el camino del otro se han cruzado, es tan solamente eso, un cruce del que aprendes y que dejarás atrás.

Comencé a escribirte estas letras en Playa del Carmen, el martes 28 de junio de 2016. De allí he andado por Inglaterra, China, Italia, Colombia, Perú, Argentina… Hoy viernes 30 de junio estoy escribiéndote desde Inglaterra. Poco más de un año después que empezara a hacerlo. Parece mentira, como dicen. Pero es cierto, ahorita mismo que te escribo me doy cuenta que ha pasado ya un año. Han pasado aventuras y desventuras, tiempos vivos, tiempos muertos. Solo y acompañado. La compañía ha sido de lo más variada. Este año sintetiza tu vida. Desde encapuchados saliendo de Aracataca hacia Santa Marta hasta presentaciones de tu libro en las Universidades más prestigiosas. En todos los casos, has hablado de la misma manera, has tratado al otro de la misma manera, has sido el mismo. Pues, como sé hoy que te escribo, como sabes ayer que me lees, pese a las diferencias, a los accidentes externos, cada persona que has conocido, con la cual has cruzado caminos, moradas, palabras es tan simplemente, tan verdaderamente otro ser como tu con su propia historia y, a la vez, la misma, la común a cada uno.

Rescata aquello que nos hace diferentes recordando siempre que no eres menos ni tampoco más. En esencia, eres lo mismo. Y vienes a esta existencia a traer aquello que de alguna manera te hace distinto pero que, justamente, te hace parte esencial del todo.

Playa del Carmen, martes 28 de junio de 2016.
Manchester, viernes 30 de junio de 2017.